Soy Mileidys
Te cuento algo.
Yo crecí en Venezuela, en un barrio humilde. Casas sin vallas, vecinos cerca, y vida sencilla… pero llena de desafíos.
Mi mamá sola (tipica familia disfuncional de padre alcoholico y madre soltra con 4 hijos) se levantaba muy temprano para
trabajar primero en casa, luego iba a limpiar a una empresa, y nos ponia un despertador para que sonara en la cocina muy
temprano también y debiamos despertarnos rapido al escuchar el riiinnnn y ayudarla a alimentar a los animales, y luego
prepararnos para ir a la escuela y asi fuimos aprendiendo desde pequeñas la disciplina, responsabilidad y servicio.
Sin darme cuenta, allí nació uno de mis valores más fuertes: ayudar a los demás.
Más tarde, la vida me llevó a Suiza, donde no entendía nada: idioma, cultura, costumbres… todo era nuevo.
Aprender alemán fue una lucha diaria, lo hacia sola con un libro al principio. Hubo días en los que pensé: "No puedo más."
Pero mis valores me sostuvieron:
la disciplina que aprendí desde niña (escuchar la voz de mi madre, despiertense temprano y hagan algo) la determinación de
seguir creciendo, y ese deseo profundo de servir me guian.
Hoy, después de años viviendo en distintos países y acompañando a miles de personas, puedo decirte algo con absoluta
certeza:
Cuando tomas decisiones basadas en tus valores, la vida fluye.
Cuando decides desde el miedo o la necesidad, la vida se obstruye.
Mis tres valores esenciales son:
La salud — La salud no tiene precio, es mi energía y mi herramienta de trabajo.
La libertad — Sin ella, dejo de ser yo.
El tiempo — Porque lo tenemos limitado y no puedo recuperarlo.
Cada decisión que tomo pasa por este filtro:
¿Esto me quita salud, libertad ó tiempo ?
Si la respuesta es sí, sé que ese camino no es para mí.
Y tú también lo has sentido alguna vez.
Esa incomodidad en el estómago cuando estás en una relación, un empleo o un proyecto que no encaja contigo…
Eso es tu GPS interno intentando hablarte